El dolor que
sentí dentro de mí tú lo apartaste, con tu respiración calmaste mi corazón en
un momento dedicado a mi eternidad, cuando te recuestas y me abrazas nuestros
destinos se unen cómo un par de sombras bajo el manto del brillante sol que nos
acoge en un mismo cielo. Mis pensamientos divagan cuando no estoy junto a ti y
todo en mi mente se resume a ti, añorando estar de nuevo a tu lado caigo
mientras el silencio me susurra lo mucho que extraño tu presencia, tus besos y
tus palabras que me hacen cada vez más sentir este amor que siento por ti.
El calor de tu
voz me liberó, estoy seguro de que si los sueños pudieran hablar ellos te describirían
a ti tal cual cómo eres perfecta, incluyendo tus defectos y tantas virtudes que
te hacen ese ser tan especial para mí.
Las sombras que
habían sobre mí, las arrancaste con tus abrazos y calmaste el grito agónico de
mi alma con tus besos benditos y no se te hizo difícil porque tú tomaste mi
frágil y débil corazón y lo convertiste en un gallardo y decidido núcleo que
ahora forma parte de mí.
